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sábado, 20 de julio de 2013

Reseña histórica de San Pelayo

Historia


Fecha de fundación: 06 de mayo de 1772
Nombre del/los fundador (es): San Pelayo fue fundado por Antonio De la Torre y Miranda

Reseña histórica

San Pelayo fue fundado por Antonio De la Torre y Miranda el 6 de mayo de 1772. Mediante la Ordenanza No. 43 de 1923 asciende a municipio del departamento de Bolívar y en 1951 mediante la Ley Nueve con la creación del departamento de Córdoba, San Pelayo pasó a esta nueva jurisdicción.

Antes de la llegada de don Antonio de la Torre y Miranda existía un asentamiento humano denominada Cacagual, nombre que se originó en la riqueza de cultivos de cacao, fruto de mucho interés para los españoles. Su primera fundación se realizó sobre la margen izquierda del río, pero, las periódicas inundaciones del Sinú hicieron que don Antonio de la Torre y Miranda lo trasladara al sitio actual.
En su noticia individual don Antonio de la Torre y Miranda escribió: "En la isla (Sabá) que forman los dos caños del río Sinú entre Lorica y Cereté en las orillas del caño de la derecha fundé el sitio de San Pelayo, así para la comodidad del tránsito de dicho río como para el beneficio de estas tierras y ciénagas y contención de los gentiles del Darién".
San Pelayo todavía en el siglo XVIII estaba bajo la cercana influencia de la Ciénaga Grande, con muchos caños y arroyos, caracterizando a la zona como muy cenagosa.
James J. Parsons en su libro "Las Regiones Tropicales y Americanas" se refirió así al clima y a la sedimentación fluvial en el valle del Sinú: "... es la principal depresión estructural situada en medio de las colinas terciarias de desarrollo paralelo y extendidas al norte y al noroeste".
Luego afirma: "posee un clima tropical suficientemente húmedo para mantener un bosque alto, lujuriante, y semicaducifólio para mantenernos en las situaciones menos perturbadas a pesar de una marcada temporada seca durante los primeros meses del año".

En la región en donde está ubicado el Municipio de San Pelayo había una extraordinaria riqueza en flora, en fauna, hídrica y un suelo que se ha considerado de los más fértiles del mundo.
Don Jaime Exbrayat Boncompain en su historia de Montería dice: "sus primeros pobladores fueron casi todos españoles, cuyos descendientes sin mestizaje algunos viven todavía diseminados en numerosos pueblos de la región llamada "Las Guamas".
Es probable que sus primeros pobladores fueran indígenas pertenecientes al resguardo de Cereté - Mocarí. Posiblemente su población, de blancos, mestizos, indios y negros hubieran entrado en contacto con doña Francisca Bautista de Bohórquez, mujer española que impulsó la primera colonización del Sinú, entre los años de 1690 y 1721, quien organizó la explotación de riquezas naturales con ganadería, maderas, artesanías y transporte.

Geografía

Descripción Física:
El municipio de San Pelayo se encuentra ubicado en la parte norte del Sinú Medio en el departamento de Córdoba, entre los meridianos 8°58’ de latitud Norte y 75°51’de longitud Oeste de Greenwich. Se extiende, desde su parte occidental entre las últimas estribaciones más orientales de la Serranía de Abibe y el plano inundable del Río Sinú. Los suelos del municipio de San Pelayo se desarrollan desde los 8 metros sobre el nivel del mar, hasta las zonas más altas ubicadas en las colinas de la parte occidental a unos 235 metros sobre el nivel del mar.


Límites del municipio:

Limita geográficamente por el norte con el municipio de Santa Cruz de Lorica, cuya extensión limítrofe es de 55 Km, y con el municipio de Cotorra en 24,5 Km; al oriente con los municipios de Chimá y Ciénaga de Oro, con linderos compartidos de 15 Km para el primero y 7,25 Km de longitud para el segundo; por el sur con los municipios de Cereté y Montería, límites definidos en 53,5 Km de longitud para el primero y 9,25 Km para el segundo; y por el occidente con el municipio de Puerto Escondido, cuyo límite presenta una longitud de 16,5 Km
Extensión total: El territorio municipal posee un área de 451,12 km2 esto es, 45.112 hectáreas, dedicada a la ganadería, a la agricultura, y otros usos. Km2
Extensión área urbana: El perímetro urbano tiene un área de 352 hectáreas, representa el 0.8 % del territorio municipal, de los cuales el 25 % está construida, el 5 % está dedicado a vías de comunicación y el 70 % restante es área libre. Km2
Extensión área rural: La zona rural representa el 99.2 %, con un área de 447,6 km2 del territorio municipal. Km2
Altitud de la cabecera municipal (metros sobre el nivel del mar): Los suelos del municipio de San Pelayo se desarrollan desde los 8 metros sobre el nivel del mar, hasta las zonas más altas ubicadas en las colinas de la parte occidental a unos 235 metros sobre el nivel del mar.
Temperatura media: Temperatura promedio: 28º Cº C
Distancia de referencia: Distancia de Montería 30 Km.
Mapas: Acceda a la sección de mapas

Ecología

San Pelayo presenta un perímetro de sistemas de conducción de aguas que la hacen parecer rodeada de agua. Esto es cierto, principalmente en la zona norte y noroeste, en donde sus límites son el río Sinú, el cual en época de invierno derrama sus excedentes a los predios aledaños o que hacen parte de su plano inundable, principalmente hacia la zona de la Ciénaga El Bien Común, ubicada en la zona anteriormente mencionada (noroeste) y que en la actualidad ha sido invadida por particulares.

En su límite sur, encontramos el canal de drenaje (desecación) Dren 7, el cual desaloja las aguas de la invadida Ciénaga Guarumal, ubicada en jurisdicción de los corregimientos de El Obligado y Pelayito, y de las aguas lluvias procedentes de predios aledaños.
En el límite suroeste con el Dren 7 que desaloja las aguas de la Ciénaga El Bien Común y que define el límite entre San Pelayo y El Bongo.

 Hacia el este está el Dren 8, que drena las aguas procedentes del dren 7 y del dren 3.8 procedente de Cereté. A lo largo de la carretera Cereté-Lorica existe un canal de drenaje que desaloja las aguas lluvias de la zona urbana hacia el dren 7.
A la altura del caserío La Ruleta, en época de lluvias, se presentan inundaciones de las áreas de cultivo por el desborde de los canales de drenaje, los cuales por encontrarse taponados por vegetación o sedimentos, o porque la Ciénaga Grande de Lorica, destino final de sus aguas, presenta niveles altos que impiden el libre desalojo de esta agua hacia fuera del territorio municipal.

Economía

En términos generales en la actualidad el municipio de San Pelayo presenta una productividad del sector agropecuario (agrícola y ganadero), por debajo del promedio nacional debido entre otros factores como se mencionó en el análisis macroeconómico a la inexistencia de niveles de desarrollo económico e infraestructura productiva necesarias para alcanzar niveles de productividad que permitan ser competitivos tanto en el mercado nacional como el internacional.

El destino de la producción agropecuaria del municipio de San Pelayo, es el mercado regional, nacional y en porcentaje muy bajo el mercado local y externo.
En cuanto al origen de los insumos utilizados en el proceso productivo del sector agropecuario como son fertilizantes, herbicidas, fungicidas, plaguicidas en el caso del sector agrícola y productos veterinarios para el caso de la ganadería, estos son importados en su mayoría de países industrializados y en un bajo porcentaje provienen de la industria nacional.
El capital humano vinculado a la actividad productiva en el municipio de San Pelayo posee un bajo nivel educativo y poco capacitado en el área técnica agropecuaria lo que hace que sea poco productivo y que no se tenga visión empresarial, por tanto bajos niveles de productividad y competitividad en el sector.
El mercado laboral del sector agropecuario en el municipio de San Pelayo muestra un escaso desarrollo, que bajo estas condiciones presentan salarios no explícitos ni uniformes lo que indica que por ser este sector el renglón económico de más peso, en el PIB municipal, existe una inequitativa distribución del ingreso generado en el sector.
La población económicamente activa del municipio representa el 60,87% de la población total municipal. Del total de la población económicamente activa de San Pelayo, solo el 30.64% desarrolla algún tipo de actividad productiva de los cuales las más representativas son los trabajadores particulares con el 18.9%, trabajador independiente con 7.4%, empleado gubernamental 2.6%, empleado domestico 1.5%, empleador o patrono 0.1% y trabajador familiar sin remuneración 0.02% (Sistema de Información Básico Municipal. ECOGESTAR LTDA, 1999).

Vías de comunicación 

Aéreas:
En la actualidad San Pelayo no cuenta con aereopuerto, todo transporte aereo se hace por medio del aereopuerto Los Garzones.
Terrestres:
San Pelayo posee el 5,5% del total vial departamental con una longitud de 167,6 km. y una densidad vial de 2,69 km. por cada km2 de la extensión territorial municipal.

Estas vías se muestran en el plano vial y corresponden a vías nacionales, ejes viales municipales o vías departamentales, ejes viales alternos y vías locales.
Vías nacionales: Corresponden a aquellos ejes viales que articulan dos carreteras interdepartamentales (Córdoba – Antioquia y Córdoba – Sucre) y son de responsabilidad de las entidades nacionales, como el Instituto Nacional de Vías y el Fondo nacional de Caminos Vecinales. Estas son la vía Montería – Lorica que tiene del total de su longitud, 7,5 km. en la jurisdicción del municipio, y la vía Las Cruces – Moñitos con una longitud de 26,5 km. en el territorio municipal.
Ejes viales municipales: Corresponden a aquellos ejes viales que articulan dos o más municipios del departamento, y son responsabilidad del Departamento de Córdoba. En esta jerarquía se encuentran la vía Buenos Aires – Las Guamas, la cual articula transversalmente al municipio de San Pelayo y a éste con los municipios de Puerto Escondido, Moñitos, Chim,á, Cotorra, Ciénaga de oro y Cereté; la vía El Vidrial – Severá – La Madera – Los Gómez; la vía Manguelito – Puerto Nuevo – El Bongo; y la vía Rabolargo – las Guamas – La Carolina.
Vías alternas: Son aquellas vías locales alternas a las nacionales y departamentales, de responsabilidad municipal.Son principalmente dos ejes que atraviesan y articulan de manera transversal el municipio. Estos ejes son: la vía Providencia – Pelayito – El Obligado – Terrón – Morrocoy, la cual articula la zona sur del municipio; y la vía Sabananueva – Santa Rosa – Buenos Aires, que articula la zona norte del municipio.
Vías locales: Son las que articulan las vías alternas con las vías municipales y entre sí; tienen gran significancia especialmente para la zona rural. Son de responsabilidad municipal.
En la actualidad se cuenta con un puente sobre el río Sinú a la altura de El Caño, en jurisdicción del corregimiento de El Obligado, y San Rafael en el corregimiento de La Madera. La puesta en funcionamiento de este puente cambio la dinámica social y productiva de las gentes del municipio, toda vez que permite una comunicación más fluida entre las márgenes derecha e izquierda en términos de la comercialización y el intercambio social y cultural.
El transporte terrestre se realiza mediante el cubrimiento de rutas que articulan medianamente el territorio municipal; este servicio se presta con buses que tienen como origen a Montería, y vehículos Willis, que tienen como origen a Cereté, San Pelayo y Carrillo.
Las rutas que cubren estos vehículos son:
Montería – San Pelayo – Buenos Aires – Moñitos y viceversa.
Cereté – San Pelayo – Buenos Aires – Puerto Escondido y viceversa.
Carrillo – San Pelayo – Cereté y viceversa.
Así mismo, se utiliza la ruta Montería – Lorica – Coveñas que prestan las empresas SOTRACOR y
TUCURA
Para el resto del municipio no existe servicio de transporte regular, aunque existe el servicio de motocicletas que funcionan según la ruta que el usuario desee, y vehículos particulares que hacen viajes expresos desde la ciudad de Cereté hasta donde el usuario indique.
Fluviales:
El transporte fluvial se aplica básicamente para atravesar el río Sinú en los Transbordadores o “planchones” como se les conoce popularmente en la zona. En la jurisdicción de San Pelayo funcionan cuatro planchones en los sitios siguientes: El Bongo, El Caño, La Majagua y Sabananueva.



martes, 16 de julio de 2013

BREVE HISTORIA DE CÓRDOBA

BREVE HISTORIA DE CÓRDOBA

Tomado de: http://www.cordoba.gov.co/cordoba/historia.html

El territorio que hoy ocupa el departamento de Córdoba fue habitado por los zenúes, también llamados los Señores del Valle del Sol, una de las culturas precolombinas de mayor importancia en Colombia, que se caracterizaron como maestros de la orfebrería y la cerámica, cuyos productos constituyen verdaderas obras de arte.
La antigua cultura indígena Zenú tuvo un vasto imperio dividido en tres importantes zonas: Finzenú, que comprendía el valle del río Sinú y las áreas de Tolú, San Benito Abad y Ayapel, y era la sede religiosa del Imperio; Panzenú, entre el valle del río San Jorge y la parte baja del río Cauca, que producía los alimentos y las materias primas; y Zenúfana, la sede central de gobierno, que llegaba hasta el centro del actual departamento de Antioquia, y de donde procedían la mayoría de las riquezas auríferas.
Alcanzaron un alto grado de organización social y económica y desarrollaron una inigualable destreza en sus trabajos de orfebrería y cerámica, cuyos productos constituyen verdaderas obras de arte que se pueden apreciar en las sedes del Museo del Oro en Cartagena y Bogotá. De igual modo la civilización Zenú produjo expertos tejedores, cuyo legado se observa en los trabajos de trenzado del sombrero vueltiao, principalmente en los resguardos indígenas de san Andrés de Sotavento.
También son admirables las obras de ingeniería hidráulica dejadas por los Zenués, de las cuales se destacan los canales de irrigación y drenaje en forma de espina de pescado, que ayudaban especialmente a prevenir las inundaciones. De esta actividad quedan vestigios en lo que era el cacicazgo de Panzenú, y que aún despierta el interés de investigadores nacionales y extranjeros.
Los orfebres zenués cultivaron un estilo propio, reconocible por el uso de la falsa filigrana. Adoptaron la técnica de la cera perdida para fabricar los hilos de oro fundidos, combinada con el martillado del metal para crear sus originales piezas, que comprende narigueras, pectorales, alfileres y cabezas de bastón. Es importante el uso de las figuras zoomorfas, que representaban la fauna local: jaguares, babillas, ranas y aves, entre otros.
La leyenda de los sepulcros de los zenúes, que contenían grandes cantidades de oro, dieron origen a la célebre frase de: "Pobrecito del Perú si se descubre el Sinú", relatada por El Inca Garcilazo de la Vega en su historia de la cultura Inca. Algunos historiadores, entre ellos Pilar Moreno de Angel, señalan la variante de "desgraciado del Pirú si se descubre el Sinú", mencionada según algunos por el cronista Pedro Cieza de León.
Esta muletilla era repetida con codicia por las huestes de los hermanos Pedro y Alonso de Heredia, quienes recorrieron en diferentes oportunidades el Imperio Zenú para saquear las sepulturas indígenas. Junto a ellos, también deben mencionarse los nombres de Pedro Arias Dávila, el popular Pedrarias, quien inició la profanación de las tumbas en este territorio; de Francisco Pizarro, antes de viajar al Perú; y del bachiller Martín Fernández Enciso quien llegó a tierras sinuanas en auxilio de este último.
Se hablaba, en general, del Templo de Dabeiba, bautizado por los españoles como "El Templo de Oro", y del cementerio de los grandes caciques zenúes, en la zona religiosa de Finzenú. Los conquistadores recogieron la información sobre las costumbres ceremoniales de los zenués de enterrar a sus muertos en fosas, conocidas como guacas o pirués, acompañados de sus armas, adornos, joyas y vasijas de barro cocido.
Pero la obtención del oro de los zenués no fue de beneficio para sus autores. La mayoría murieron en las largas travesías, otros lo perdieron en juergas y en las mesas de juego, y hasta don Pedro de Heredia, quien lo creyera, tuvo que entregar su parte "del rico botín del Sinú" al almirante de la flota francesa Roberto Baal, en su saqueo a Cartagena en 1544.
Después de la fiebre del oro de los primeros visitantes de la Corona Española, cabe destacar la presencia del oficial Don Antonio de la Torre y Miranda, quien por disposición del gobernador de Cartagena, Juan de Torrezar Díaz Pimienta, inició en 1774 la fundación y refundación de las poblaciones situadas en la zona de influencia de los ríos Sinú y San Jorge. En sus expediciones, Antonio de la Torre y Miranda fomentó la cría de animales vacunos y domésticos, enseñó como preparar sementeras y cultivar algodón y maíz en forma técnica.
En 1775, en la segunda expedición, fueron fundados Chinú y Sahagún. En 1776, en la cuarta expedición, Momil, Lorica, San Bernardo del Viento, Ciénaga de Oro, San Antero y Chimá. En 1777, en la quinta expedición, Montería, San Carlos, San Pelayo y Purísima.
Sobre la historia de estas fundaciones, Pilar Moreno de Angel, en su libro Antonio de la Torre y Miranda Viajero y Poblador, revela una historia poco conocida, que es la presencia de indígenas sinuanos en Cartagena para solicitar la fundación de la ciudad de Montería. Se refiere la escritora a las solicitudes envíadas por los caciques Ventura Molledo en 1759 y Sebastián Alequenete en 1772, a los entonces gobernadores de Cartagena, mariscal de campo don Diego Tabares y don Juan de Torrezar Díaz Pimienta, respectivamente. Para la primera petición viajaron cinco indios, quienes permanecieron hasta 1761, y para la segunda se enviaron dos indios correos, portadores del documento.
Desde la llegada de los conquistadores hispanos, comenzó a darse el mestizaje de españoles, africanos e indígenas, conformando el típico hombre cordobés. Aún se conservan grupos puros de negros e indios, los primeros en Uré y la region costera, especialmente Puerto Escondido y Moñitos, y los segundos en el Alto Sinú -los Embera Katíos- y en el Resguardo de San Andrés de Sotavento -los descendientes de los zenúes.